El fiscal de Minnesota eleva a homicidio no premeditado la acusación al policía que mató a George Floyd y procesa a los otros tres agentes

La familia de Floyd celebró la decisión en un comunicado: «Este es un paso importante hacia la justicia»

Una de los manifestantes en Nueva York.

Una de los manifestantes en Nueva York.
JOHANNES EISELE AFP

El fiscal general del estado de Minesota, Keith Ellison, endureció este miércoles los cargos contra Derek Chauvin, el exopolicía que fue grabado arrodillado sobre el cuello del afroamericano George Floyd, quien murió poco después, e incluyó en el caso a los otros tres exagentes presentes en la escena.

Según documentos judiciales citados por medios locales, Ellison decidió elevar la acusación contra Chauvin al cargo de asesinato en segundo grado (sin premeditación), tras haber sido acusado el pasado 29 de mayo de asesinato en tercer grado (involuntario) y de homicidio imprudente.

El fiscal, que se espera comparezca ante los medios en las próximas horas, acusó igualmente a los expolicías Tou Thao, J. Alexander Kueng y Thomas Lane, presentes durante la detención de Floyd, de ayudar e instigar asesinatos en segundo grado.

La familia de Floyd, cuya muerte el 25 de mayo generó la mayor ola de protestas en décadas en Estados Unidos, celebró la decisión en un comunicado difundido por su abogado, Ben Crump. «Este es un paso importante hacia la justicia», afirmó el letrado.

El 25 de mayo, George Floyd, de 46 años, padre de una niña de seis años y ex guardia de seguridad -había perdido su empleo, como millones de estadounidenses, durante la pandemia de coronavirus- fue detenido por la policía después de que el empleado de una tienda lo denunciara por intentar pagar con un billete falso de 20 dólares. Cuatro agentes arrestaron a Floyd y lo esposaron; uno de ellos lo mantuvo retenido en el suelo, arrodillándose sobre su cuello durante más de ocho minutos, mientras Floyd gritaba que no podía respirar. Los vídeos de este momento, que captan los últimos minutos con vida de Floyd, se hicieron virales y provocaron una oleada de indignación en todo el país, a la que se sumaron personalidades políticas y artísticas que denunnciaron la violencia policial contra los negros. El día después de la muerte de Floyd, los cuatro oficiales involucrados en el incidente fueron despedidos. Pero no era suficiente. Las protestas empezaron esa misma noche en Minneapolis al grito de «I can’t breathe». Mientras, hasta dos autopsias distintas han señalado que Floyd murió por homicidio debido a «una compresión del cuello».

Derek Chauvin fue detenido el pasado viernes, acusado de homicidio involuntario por su responsabilidad en la muerte de George Floyd. Chauvin siguió apretando su rodilla contra el cuello de Floyd minutos después de que éste hubiera perdido el conocimiento y cuando los servicios de emergencias ya habían llegado hasta el lugar de los hechos.

PROTESTAS

Derek Chauvin, el policía responsable de la muerte de George Floyd.
Derek Chauvin, el policía responsable de la muerte de George Floyd.AFP

El 26 de mayo comienzan las protestas en Minneapolis, inicialmente de manera pacífica, pero a lo largo de la noche desembocan en violencia y saqueos. Los días siguientes, los manifestantes incendian hasta tres comisarías de policía de la ciudad. El 28 de mayo, el gobernador del estado de Minnesota despliega hasta 500 soldados de la Guardia Nacional mientras el alcalde de Minneapolis declara el estado de emergencia. Al mismo tiempo, las protestas contra el racismo se extienden hasta en un centenar de ciudades de todo el país, entre ellas algunas tan importantes como Chicago, Las Vegas, Los Ángeles, Detroit, Nueva York, San Francisco o Washington, llegando incluso a las puertas de la Casa Blanca.

Los manifestantes consiguieron romper la valla erigida por la policía frente a la residencia presidencial. Hubo lanzamiento de adoquines, piedras y botellas, y tras once horas de protestas, la policía dispersó a los manifestantes -que amenazan con volver- con gases lacrimógenos. Dentro de la Casa Blanca, Trump tuiteaba: «Estaba dentro, seguí cada movimiento. No podía haberme sentido más seguro. Si los manifestantes («grupos organizados») hubieran traspasado la valla les habrían recibido con feroces perros y temibles armas».

Hasta 12 ciudades mantienen el toque de queda nocturno. El domingo, 15 estados autorizaron el despliegue de hasta 5.000 efectivos de la Guardia Nacional -reservistas del Ejército-. Además, la 82 División -una unidad que puede ser desplegada en cualquier parte del mundo en 18 horas- está acuartelada en Carolina del Norte, por si fuera necesario enviarla a alguna ciudad. Al menos cuatro policías han resultado heridos en las protestas y dos personas han muerto en los disturbios de Chicago.