Gantz es elegido presidente del parlamento israelí para formar Gobierno con Netanyahu

Alegando la situación de emergencia por el coronavirus, Gantz toma una decisión que le llevará a un gobierno de unidad de rotación pero que supone la desintegración del bloque centrista


Gantz y Netanyahu se saludan en un memorial, en noviembre de 2019.
REUTERS

En sus casi 72 años de historia, la política israelí ha dado numerosas sorpresas pero pocos episodios han ofrecido un vuelco tan dramático e inesperado como el que este jueves se ha visto en la Knésset. Una jornada que iba a coronar a Meir Cohen del partido de centro izquierda Yesh Atid (uno de los tres integrantes del bloque Azul y Blanco) como presidente del Parlamento, elevando de forma significativa la presión sobre el primer ministro en funciones Benjamin Netanyahu (Likud), ha finalizado con un terremoto político con dos efectos dramáticos: el inmediato, el fin del proyecto centrista de ‘Azul y Blanco’ tal y como se creó a finales del 2018, y a medio plazo la creación de la formación de un Gobierno de unidad.

¿Cuál es el terremoto que ninguno de los veteranos y ácidos comentaristas políticos israelíes había previsto? La elección del líder de Azul y Blanco Benny Gantz como presidente de la Knésset con el apoyo de su acérrimo rival Netanyahu y su bloque para garantizar la futura firma de un Gobierno de rotación de unidad y con el indignado boicot de su socio, el líder de Yesh Atid, Yair Lapid, con el que formó el poderoso bloque de centro izquierda para acabar con una década de Bibi en el poder.

En su discurso en el atril de la Knésset, vacía por el coronavirus, Gantz ha justificado su decisión de «intentar la formación de un Gobierno de unidad de emergencia» alegando la profunda división en la población -multiplicada tras tres duras campañas electorales desde el 9 de abril del 2019- y sobre todo la difícil situación que vive el país debido al Covid-19. «No son días normales y por eso se necesitan decisiones no normales», ha afirmado tras ser felicitado por aquellos diputados del Likud que ayer le acusaban de «novato» o «mentalmente inestable» y criticado por los legisladores de centroizquierda que esta mañana le veían aún como «la gran esperanza para sustituir al corrupto Netanyahu».