Irán activa su cuarta renuncia al acuerdo nuclear


Periodistas durante el anuncio del Gobierno iraní.
EFE

Teherán ha anunciado la inyección de hexafluoruro de uranio (UF6) en un millar de centrifugadoras nucleares contraviniendo el pacto atómico. Este ha sido el cuarto paso de lo que Irán define como una cadena de «renuncia de compromisos» con el también llamado Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), en respuesta a la decisión de EEUU, en 2018, de retirar su firma, reimponer duras sanciones y presionar al resto de firmantes para que las acaten.

El portavoz de la Agencia de la Energía Atómica de Irán, Behruz Kamalvandi, ha explicado este sábado en rueda de prensa los pormenores de las medidas tomadas. Después de trasladar un cilindro con 2 toneladas de UF6, el gas más pesado conocido, a la planta de Fordo -sita 32 Km al noreste de la ciudad de Qom-, los inspectores de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), ha dicho Kamalvandi, podrán registrar los primeros resultados de la nueva medida.

Bajo el acuerdo de 2015, se suponía que las instalaciones de Fordo debían quedar excluidas del circuito nuclear durante 15 años. Pero, tras la decisión del Gobierno iraní, 1.044 centrifugadoras de este sitio, rebautizado como ‘Complejo mártir Dr. Alimohamadi’ -en recuerdo de uno de los científicos nucleares iraníes presuntamente asesinados por Israel- ya se han activado. Kamalvandi ha asegurado que, en los próximos días, la capacidad de enriquecimiento se acercará a niveles previos a la firma del PIAC.

Por eso el portavoz ha subrayado que «domingo será un día importante para la industria nuclear iraní». Ha añadido que sus centrifugadoras nucleares podrán enriquecer uranio a un cinco, a un 20 o a un 60 por ciento. Tras rebasar el 3’67% limitado por el pacto atómico en el tercer paso de renuncia, anteriormente, Irán enriquece hoy uranio a alrededor del 5%, útil para la producción energética. Una bomba nuclear requiere alrededor del 90% de uranio enriquecido, todavía lejos de las intenciones iraníes.

Pasos reversibles

Durante los últimos días, la República Islámica iraní ha reiterado que todos sus pasos «son reversibles» siempre y cuando, a su entender, el resto de firmantes del acuerdo, principalmente la UE, se ajusten a los términos del mismo. El PIAC bloqueaba todas las vías de Irán al arma nuclear a cambio del levantamiento de todas las sanciones. No obstante, la estrategia de Washington de «presión total» a Irán ha acabado provocando que sus aliados se sometan al pulso sancionador, renunciando así al acuerdo.

Por eso, aunque los países europeos firmantes insisten en su compromiso con el mismo, Teherán les acusa de incumplir tales compromisos, por lo que se siente legitimada para actuar recíprocamente. Seyed Abbas Araghchi, viceministro de Exteriores de Irán, ha afirmado desde Moscú, en el marco de una conferencia de no proliferación nuclear, que el principal interés de su país es «asegurar la habilidad de Irán de vender petróleo y recibir sus dividendos a través de un sistema bancario». EEUU lo sanciona.

Los iraníes han tomado el último paso de renuncia en una semana en que se ha conocido un caso inquietante. Según han publicado varios medios internacionales, las autoridades iraníes retuvieron temporalmente y revocaron la acreditación a una inspectora nuclear iraní a finales del mes pasado, en una medida inédita desde la firma del pacto atómico -que permitía pleno acceso de los observadores a sitios nucleares- y fuertemente criticada durante la reunión de embajadores de la OIEA de esta semana.

El representante iraní en la OIEA, Kazem Gharibabadi, justificó la decisión de su país alegando que la inspectora dio positivo por un tipo de explosivo durante un control rutinario, antes de acceder a las instalaciones críticas de Natanz. «No hubo duda de que hubo material sospechoso involucrado», subrayó. No obstante, dijo, la investigada pudo deshacerse del material detectado durante una visita al retrete en el curso del chequeo. Irán dice que presentará pruebas gráficas que demuestran lo sucedido.

La junta de miembros de la OIEA también abordó la presunta existencia de un archivo nuclear en un almacén del suburbio teheraní de Turkuzabad, denunciado primeramente por Israel, con material perteneciente a actividades nucleares previas a 2003. Según medios, los inspectores nucleares se toparon con obstáculos para investigar en él. Behruz Kamalvandi ha quitado hierro a lo sucedido, tildándolo de «pequeño incidente» y matizando que «es cosa del sector privado, donde puede pasar de todo».