Jair Bolsonaro aprovecha la pandemia para reforzar su proyecto radical

Sale a a luz un revelador consejo de ministros que evidencia el afán de Bolsonaro por controlar a la Policía Federal. El Gobierno obvia las más de 20.000 muertes por coronavirus y se centra en su pulso con la Justicia


El presidente brasileño, Jair Bolsonaro.
ADRIANO MACHADO REUTERS

Es 22 de abril. Brasil acaba de llegar a los 2.900 muertos por la Covid-19 y Jair Bolsonaro reúne al consejo de ministros. El vídeo de la reunión fue divulgado este viernes por orden judicial, y desveló que, en casi dos horas, apenas hubo menciones a las pandemia, pero sí muchos minutos de un Bolsonaro irritado porque no puede controlar a la Policía Federal: el presidente se exaspera mientras su equipo muestra sin tapujos que la conmoción que vive el país puede ser una oportunidad irrepetible.

Uno de los más transparentes fue el ministerio de Medio Ambiente, Ricardo Salles: «Hay que aprovechar este momento de tranquilidad en el aspecto de la cobertura de la prensa, porque sólo habla de la Covid, e ir cambiando todo el reglamento y simplificando normas«, dijo, y propuso al resto de colegas aprobar el máximo de cambios legales ahora. Salles es acusado desde el principio de desmontar las leyes ambientales del país desde dentro.En abril, la deforestación de la Amazonía aumentó un 64%. El ministro de Educación, Abraham Weintraub, clamó que siente «odio por el término pueblos indígenas» porque sólo existe un pueblo, el brasileño, y lamentó lo difícil que es hacer política en Brasilia. «Por mí, encarcelaba a todos los sinvergüenzas, empezando por los del Tribunal Supremo».

La ministra de Derechos Humanos, Damares Alves, relataba angustiada los supuestos abusos de los gobernadores al implantar la cuarentena. «Vamos a pedir incluso la prisión de gobernadores y alcaldes (…) vamos a empezar a machacarles». Ésta fue una de las escasas menciones a la crisis sanitaria, aunque también se dirigió al recién llegado ministro de Salud, Nelson Teich, para avisarle de que que su ministerio estaba «lleno de feministas» que lo único que querían era legalizar el aborto. Bolsonaro remachó diciendo que los gobernadores son «unos mierdas» y lamentó que la población no esté armada como a él le gustaría, porque así podrían defenderse de los abusos de esas autoridades.

El 'vídeo-bomba'EL MUNDO

El vídeo salió a la luz por orden del Tribunal Supremo, porque sería la prueba central de que Bolsonaro interfirió en la independencia de la Policía Federal para proteger a los suyos. Es la acusación que realizó el ex ministro de Justicia Sérgio Moro cuando dimitió hace unas semanas. En el encuentro, Bolsonaro se queja repetidamente de no poder acceder a informaciones sensibles (sus hijos están siendo investigados por varios escándalos) zanja: "Se acabó, no voy a esperar a que jodan a mi familia", advirtiendo de que si hace falta puede destituir al ministro responsable. Poco después, Moro dimitió.

El vídeo provocó una conmoción relativa: los exabruptos diarios de Bolsonaro dejan poco margen para la sorpresa, aunque las amenazas tan claras contra los jueces del Supremo no tienen precedentes. El pulso con el poder judicial irá a más en los próximos meses, por el proceso sobre Bolsonaro y por los que se abrirán en base a las palabras de los ministros.

Tras el impacto del vídeo, Bolsonaro sacó pecho, dijo que no probada nada y reforzó que los valores de los ministros son los del Gobierno. Mientras tanto, la pandemia avanza. Ya son más de 21.000 muertos y 330.000 contagiados. Las cifras crecen cada día, pero los seguidores del presidente siguen manifestándose en coche pidiendo que los gobernadores reabran la economía. Bolsonaro repitió lo de siempre: es "inevitable" que haya muertes y la prensa está obsesionada. "¡Sólo dan malas noticias" ¿Qué hora es? ¿ya son las 20.30? Ya ha empezado la TV Funeraria", dijo en referencia al telediario de la cadena Globo, el más visto del país.