KO al hombre de Macron en París

Benjamin Griveaux, candidato a la Alcaldía de la capital y estrecho aliado del presidente, abandona la campaña tras la difusión de un vídeo sexual. Toda la clase política menos Le Pen condena la filtración reivindicada por un artista ruso.


El candidato de Macron a la alcaldía de París renuncia por un vídeo sexual
EL MUNDO | FOTO: AFP

Fue como un misil que derribó en pleno vuelo al candidato de Emmanuel Macron a la Alcaldía de París. Benjamin Griveaux presentó ayer su renuncia tras saberse que vídeos de contenido sexual y conversaciones íntimas circulaban por internet. La onda expansiva deja tocado al presidente de la República, camino de un desastre en las elecciones municipales cuya primera vuelta tendrá lugar el 15 de marzo.

Las señales de alarma surgieron con las primeras luces. El candidato suspendía todos sus actos y entrevistas previstas y convocaba una reunión urgente de su equipo de campaña a las nueve de la mañana.

Minutos antes, solo y cariacontecido, aparecía ante las cámaras del canal todonoticias BFMTV. «Desde hace un año, mi familia y yo hemos sufrido acusaciones difamatorias, mentiras, rumores, ataques anónimos, la revelación de conversaciones privadas robadas, así como amenazas de muerte. Este torrente de lodo me ha afectado y, sobre todo ha hecho daño a mi familia. Por si no fuera suficiente, ayer se superó otro listón. Un sitio de internet y redes sociales ha difundido ataques innobles poniendo en cuestión mi vida privada. Mi familia no merece esto. Nadie debería sufrir nunca esta violencia. En lo que me concierne, no estoy dispuesto a exponer más a mi familia ni a mí mismo ahora que todos los golpes parecen permitidos. Esto ha ido demasiado lejos».

Se refería a un artículo que llevaba por título su nombre y apellido publicado el miércoles en una web llamada Pornopolitique. Creada hace dos meses por un artista ruso asilado en Francia llamado Piotr Pavlenski, denunciaba la incoherencia del candidato, antaño socialista y hoy partidario del «neoliberal Macron». En paralelo destacaba la «fe fanática en los valores familiares» de Griveaux y añadía: «He aquí la paradoja, escribe a una joven que la familia y los hijos son una prisión».

Y clic. Los que han podido acceder a la página mencionan cuatro vídeos, dos de carácter sexual explícito. Le Monde afirma que uno «le muestra a punto de masturbarse». Según el vespertino, los pantallazos de un chat «serían mensajes eróticos intercambiados con una mujer que no es la suya en mayo de 2018 cuando era portavoz del Gobierno».

El jueves, cuando el candidato presentó su programa, ya conocía la tormenta, pero pensaba poder capearla. Por la tarde, un diputado ex miembro del grupo presidencial, Joachim Son-Forget, denunciaba el «sucio ataque» y a «los que estén detrás de este montaje»… y enlazaba la página web. Macron estaba en Chamonix con los Alpes como decorado de sus nuevas medidas ecológicas. Hablaron por teléfono. El presidente le dejó decidir a él. Y renunció.

Griveaux, 42 años, casado, tres hijos, hijo de buena familia, diplomado en Ciencias Políticas, pasado por la fábrica de ministros de la ENA, soberbio y elegante, ha caído por un asunto de bragueta. Igual que su primer mentor, Dominque Strauss Kahn, cuyas aspiraciones presidenciales murieron en una habitación de un hotel de Nueva York.

Griveaux anduvo entre la empresa privada y los socialistas en tiempos de François Hollande. Pero se subió a primera hora al carro del entonces candidato sorpresa, Macron. Fue diputado y portavoz del Gobierno. Pero nada de eso colmaba su ambición. Quería ser alcalde de París.

Parecía fácil. Los socialistas han desaparecido. Sólo les quedan algunas alcaldías. Entre ellas París, donde Anne Hidalgo tomó en 2014 el relevo de Bertrand Delanoë, primer edil desde 2001. París es una plataforma de primer orden, como demostró en su día Jacques Chirac, que de aquí saltó al Elíseo. Hidalgo es muy criticada por su gestión y la capital parecía seducida por el joven presidente. Macron se impuso en la primera vuelta con el 35% de los votos y casi el 90% en la segunda. Sus partidarios obtuvieron el 36% en las legislativas y el 33% en las europeas. Pan comido.

Y entonces, todo empezó a ir mal. Para evitar unas primarias, el candidato fue elegido por un comité de notables tras un examen oral. El rival de Griveaux, Cédric Villani, un matemático excéntrico, se negó a retirarse. Pasaron los meses, la campaña de Griveaux no despegaba y llegaron las encuestas. En la última (Odoxa para Le Figaro), Griveaux era tercero (16%) detrás de la alcaldesa Hidalgo (23%) y de Rachida Dati (20%), que ha resucitado a la derecha. El cuarto es el candidato verde y el quinto, Villani (13%).

Macron, tras meses de permanecer al margen, convocó hace 15 días al Elíseo al disidente y le pidió que renunciara. Éste le dejó en ridículo al negarse y le acabaron echando del partido. Ayer había quinielas con nombres de candidatos del partido de Macron.

Los más ilustres, la ministra de Salud, Agnès Buzyn, y la secretaria de Estado para la Igualdad, Marlène Schiappa, han renunciado. Nadie quiere pechar con lo que parece una derrota segura.

Mientras se tiran a la papelera el millón de octavillas a punto de buzonearse cantando las virtudes de Griveaux, el candidato ha sido pulverizado. Y la onda expansiva, deja tocado al presidente Macron. El sucio ataque fue condenado por toda la clase política menos Marine Le Pen. La líder de extrema derecha señaló que Griveaux «incontestablemente se ha comportado de manera irresponsable».