La última jugada de Benjamin Netanyahu: nombrar a un rival ministro para evitar su fuga con Benny Gantz

Horas después de que Netanyahu nombrara a su gran rival en la derecha Naftali Bennett como ministro de Defena para evitar fugas de su bloque, Lieberman anuncia sus condiciones para evitar nuevas elecciones.

Naftali Bennett

Naftali Bennett, rival de Netanyahu y nuevo ministro de Defensa israelí.
EFE

El bloqueo político en Israel -intensificado tras los comicios del 17 de septiembre y que amenaza con unas terceras elecciones en menos de un año- ha registrado este fin de semana dos movimientos de consecuencias imprevisibles.

Por un lado, la decisión del primer ministro Benjamín Netanyahu de nombrar de forma temporal a su gran rival en la derecha nacionalista Naftali Bennett como ministro de Defensa. La aprobación esta mañana de la propuesta de Netanyahu en el Gobierno en funcione s-con el voto en contra de un ministro de su partido Likud- tiene un único objetivo: su supervivencia política.

Ante el temor de que Bennett aceptara una posible oferta del líder del partido centrista Azul y Blanco, Benny Gantz, que apura sus últimos diez días para intentar formar Gobierno, Netanyahu se traga un nuevo «sapo político». Sólo así se puede entender la entrega de la importante cartera que estaba en su poder al diputado que ninguneó en los últimos años y destituyó en junio como ministro de Educación.

Por otro, el ultimátum lanzado por el líder del partido Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, para la formación de un Gobierno de unidad que evite nuevos comicios. Mientras a Netanyahu le exige que se desprenda de su bloque formado por dos partidos ultraortodoxos y ultranacionalistas (55 de los 120 diputados de la Knésset), a Gantz le pide que acceda a la fórmula por la cual Netanyahu será el primero en la jefatura de Gobierno de rotación. De lo contrario, avisa Lieberman, apoyará un gobierno minoritario de quien acepte sus condiciones que suponen por otro lado la ruptura de promesas electorales.

En el entorno de Netanyahu rechazan el ultimátum bajo la creencia de que Lieberman -con una agenda antirreligiosa pero también derechista- no integrará un Gobierno de Gantz de la izquierda apoyado por la Lista Conjunta árabe (13 escaños). Según el Likud, se aleja la posibilidad de un Gobierno de unidad.

Este domingo, el dirigente conservador ha hecho un llamamiento a favor de un Gobierno de unidad al tiempo que ha acusado a Lieberman de «estar coordinado con Azul y Banco y con la Lista Conjunta».

Maniobra política de Netanyahu

Son momentos críticos para el futuro político y personal del hombre que lleva en el poder desde el 2009. A la espera del veredicto del fiscal general Avijai Mandelblit sobre si le lleva a juicio por supuesta corrupción, Netanyahu nombra a Bennett para apuntalar su bloque. Con esta medida y el pacto para una alianza en la actual Knésset, Netanyahu logra que su partido tenga dos escaños más que Azul y Blanco (35 por 33) y fulmina cualquier posibilidad de que Bennett caiga en los brazos de Gantz tal y como temía en los últimos días.

El temor de Netanyahu hace que Bennett obtenga la cartera soñada pese a que su formación sólo tiene tres diputados pertenecientes al sector más liberal de la lista ultranacionalista religiosa que se presentó en los comicios del 17 de septiembre.

Cuando hace unos días preguntaron al ministro y ex oficial Yoav Galant (Likud) sobre la posibilidad de que Bennett sea nombrado ministro de Defensa, contestó: «No creo que Netanyahu cometa este error». Hoy ha votado en contra del nombramiento afirmando que «no sirve a la seguridad de Israel cuando estamos en una epoca muy sensible y compleja en términos de seguridad».

«Como es habitual, Netanyahu hace un nombramiento cínico por motivos partidistas pensando sólo en su silla y no en el bien de la seguridad y Estado de Israel» denuncia el centrista Azul y Banco mientras el dirigente del Likud, Tsaji Hanegbi lo justifica a nivel político.

Cabe recordar que Bennett y su socia de partido, la ex ministra de Justicia, Ayelet Shaked son los políticos más odiados por Netanyahu en los últimos años. Un dúo que trabajó para él cuando era jefe de la oposición. Hace casi un año y a raíz de la dimisión de Lieberman como ministro de Defensa alegando «nula repuesta ante los ataques terroristas desde Gaza», Bennet exigió el cargo. Es más, definió la política de Netanyahu ante Hamas como «patética y fracasada». «Es un gran estadista pero ha fracasado ante Hamas en Gaza», dijo sobre Netanyahu. En el entornode éste replicaron que Bennett es «irresponsable» e «infantil».

Con esta nueva maniobra política interna, Netanyahu sigue la «Hoja de Ruta» guiada bajo el principio de que debe ser primer ministro especialmente si es llevado a juicio. Para ello tiene dos caminos: en la rotación en una coalición con Gantz o nuevas elecciones que le darían otros meses más en el cargo.

El nombramiento de Bennett despierta muchas incógnitas como por ejemplo si seguirá lo que pedía en el último e intenté una acción militar más dura contra Hamas y Yihad Islámica tras cada proyectil disparado desde Gaza contra el sur de Israel.

Aunque sabe que su nombramiento es temporal y la última palabra pertenece al primer ministro y al jefe del Ejército, Bennett tiene numerosos retos: lograr más presupuestos, la tensa situación ante Gaza y sobre todo el duelo con Irán ya sea ante su presencia en Siria, Irak y Yemen o en la cuestión nuclear que ha vuelto a la actualidad con la desvinculación gradual de Teherán del acuerdo firmado en 2015 a raíz del abandono de EEUU y la restauración de sanciones.

En cualquier caso, Bennett completa unos meses de vértigo. En mayo, estaba fuera de la política tras su fracaso en las elecciones. En noviembre, es el ministro de Defensa.