Maduro denunciará al Gobierno español que Leopoldo López conspira contra su vida desde la embajada en Caracas

«Se está conspirando (desde la Embajada) para matar a líderes políticos y militares de Venezuela», aireó el «hijo de Chávez» durante su alocución televisiva


Nicolás Maduro, en una imagen reciente.
YURI CORTEZ AFP

Nicolás Maduro ha ordenado esta noche (madrugada en España) a su canciller, Jorge Arreaza, que contacte con el gobierno de Madrid para que «tome cartas en el asunto» contra el antiguo prisionero político Leopoldo López, quien estaría conspirando contra su vida desde la Embajada de España en Caracas.

«Se está conspirando (desde la Embajada) para matar a líderes políticos y militares de Venezuela», aireó el «hijo de Chávez» durante su alocución televisiva de esta noche. El mandatario pretende que el gobierno de Pedro Sánchez revise el estatuto de refugiado del líder opositor.

El «presidente pueblo» ha incluido de esta forma al fundador de Voluntad Popular, refugiado en la residencia del embajador español desde hace 11 meses, en el plan conspirativo urdido por el general chavista Clíver Alcalá Cordones, en el que también figurarían el presidente estadounidense Donald Trump; el mandatario colombiano Iván Duque y el expresidente cafetero Álvaro Uribe, siempre según la versión bolivariana.

Tanto el propio Maduro como el general Alcalá, un exalto cargo militar cercano a Hugo Chávez, figuran entre los 14 jerarcas del chavismo contra quien la Fiscalía General de Estados Unidos ha anunciado hoy el inicio de acciones judiciales por narcoterrorismo y corrupción. Para el primer ofrece 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura y por el segundo, 10 millones.

En sus declaraciones de hoy a medios colombianos desde su residencia en Barranquilla, Alcalá ha asegurado que López sí conocía sus movimientos para enfrentarse al poder bolivariano. El general retirado, crítico de Maduro desde hace un par de años, reconoció el año pasado a Juan Guaidó como presidente encargado para exiliarse posteriormente en Colombia.

«Quieren matarme», denunció Maduro en su arenga, que también aprovechó para despreciar la «acción vulgar y miserable» emprendida en EEUU contra él, una de las noticias del día en medio de la pandemia del coronavirus. «Una acción extravagantemente extremista contra el honor de venezolanos de bien, acusaciones falsas, como si fuera cowboys racistas del siglo XIX», afirmó el mandatario.

«Eres un miserable, Donald Trump. Extorsionador de las mafias de Nueva York que obtuvo su fortuna de las guerras contra las bandas», divagó el «conductor de victorias».

«Mi vida es una lucha social en todos los frentes. Si algo he cultivado es la honestidad, la moral, la ética de un revolucionario. Hemos combatido las mafias económicas de este país», se defendió Maduro, rodeado de Diosdado Cabello, número 2 de la revolución, y Tareck El Aissami, vicepresidente económico. Ambos están señalados por la Fiscalía General de EEUU por su presunta pertenencia al cártel de los Soles, al igual que Maduro. Las autoridades estadounidenses ofrecen 10 millones de dólares por la información que conduzca a la detención de ambos jerarcas del chavismo.

«Estamos triunfando y el Imperio se desespera. (Nuestra respuesta) es la indestructible unión cívico-militar-policial», continuó el jefe bolivariano. «No han podido no podrán con nosotros ni con nuestro pueblo. Lo voy a decir suavecito: estamos preparados para lo que sea. No es Maduro, no es Diosdado: es un pueblo», sentenció.