Sublevación policial en Cochabamba y Santa Cruz contra Evo Morales

Los policías exigen el cese del comandante departamental, que habría dado la orden de arremeter contra los rebeldes en las calles. El gobierno ha reaccionado de inmediato, designando al coronel Jaime Zurita, antiguo director nacional de Tránsito, como nuevo comandante departamental en reemplazo de Raúl Grandy

AME1950. COCHABAMBA (<HIT>BOLIVIA</HIT>), 08/11/2019.- Policías...

Agentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales ondean banderas en el techo de su propio cuartel en señal de protesta.
EFE

Un motín policial ha estallado esta tarde (noche en España) en Cochabamba, la tercera ciudad de Bolivia. Cientos de agentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) se han hecho fuertes en su propio cuartel y han subido a los tejados del edificio, desde donde ondean la bandera boliviana, la misma que agitan desde hace 19 días los opositores al presidente Evo Morales.

«¡Que viva la democracia, que viva el pueblo!», gritó uno de los agentes motorizados que también se ha sumado a la sublevación. Centenares de personas se concentran alrededor de la sede policial en apoyo de los sublevados, que permanecen acuartelados. Uno de sus oficiales ha declarado a los periodistas que están hartos tras 14 años de gobierno de la revolución. «No sólo es la UTOP, estamos toda la policía de Cochabamba. Estamos en repudio del gobierno que no nos hace caso en 14 años de gobierno», declaró uno de los oficiales a la emisora Red Uno.

Los policías exigen el cese del comandante departamental, que habría dado la orden de arremeter contra los rebeldes en las calles. El gobierno ha reaccionado de inmediato, designando al coronel Jaime Zurita, antiguo director nacional de Tránsito, como nuevo comandante departamental en reemplazo de Raúl Grandy. La fulgurante reacción gubernamental no ha aplacado, de momento, a los levantiscos.

En el departamento de Cochabamba se han producido los altercados más graves desde que la oposición denunciara «fraude electoral» el 20 de octubre. Esta misma semana el joven opositor Limbert Guzmán fue asesinado cuando formaba parte de un bloqueo en un puente. Tres acusados, integrantes de un grupo de choque del Movimiento Al Socialismo (MAS), fueron liberados y otro permanece encerrado.

La alcaldesa oficialista Patricia Arce también fue secuestrada por una turba y golpeada y humillada públicamente, incluso pintaron de rojo todo su cuerpo en una espiral de violencia que crece día a día en Bolivia.

Los motines se extienden

Al menos las guarniciones policiales de tres capitales regionales se han sumado a la rebelión, según medios locales, incluida Santa Cruz, bastión de la oposición. En esta ciudad se producen adhesiones a los rebeldes, aunque el comandante local niega que el motín sea general.

En cambio, el comandante de la Policía, Yuri Calderón, asegura que sólo Cochabamba está en rebeldía y que pronto volverá a la normalidad, una vez cambiado su comandante. Noticias muy confusas de ambos bandos mientras se dispara la tensión en el país andino.

Los policías de Cochabamba, en plena sublevación.

Mientras esto ocurre en ciudades del interior, en La Paz, Evo Morales se mantiene reunido con sus ministros principales en Casa Grande del Pueblo, la nueva sede gubernamental. Javier Zabaleta, ministro de Defensa, aseguró al país que no se va a llevar a cabo ninguna operación militar contra los sublevados, quienes además de mostrar su rechazo a lo que sucede en el país (los agentes de Cochabamba exhibieron una pancarta con la leyenda «¡No fraude, fuera Evo!» ) demandan mejoras salariales tras tres semanas acuartelados «y sin ver a nuestras familias». El gobierno premió esta semana con 3.000 bolivianos (casi 400) a los agentes por el trabajo extra durante la crisis.

«La policía será parte de la historia de su nación y de la libertad del pueblo boliviano», clamó a través de sus redes sociales Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz y líder del ala dura de la oposición, quien incluso ha renegado del candidato electoral opositor, Carlos Mesa.

La rebelión policial llega pocas horas después de saberse que la empresa auditora Ethical Hacking, elegida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para realizar una auditoría del proceso de las elecciones generales del 20-O, asegurara a través de su gerente que el «proceso estuvo viciado de nulidad».

«Había como siete vulnerabilidades críticas. Era posible interceptar y leer todas las comunicaciones del TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares), lo que significa que se podían ver los votos y cambiarlos», desveló el gerente Álvaro Andrade, quien mantiene que las autoridades del TSE intervinieron cuando se avizoraba la posibilidad de llegar a una segunda vuelta.

El TSE se defendió rechazando tales conclusiones e insistiendo que esperará los resultados de la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se dará a conocer el próximo miércoles.