Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan acuerdan una zona de seguridad en el noreste de Siria

Patrullarán juntos cerca de la frontera del norte de Siria. Ankara también cooperará con Moscú para el regreso de los refugiados sirios que ahora están en Turquía


Vladimir Putin se reúne con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.
EFE

«Siria debe estar libre de presencia militar extranjera ilegal». Fue uno de los principales mensajes del presidente ruso, Vladimir Putin, que recibió a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en su residencia de Sochi, para abordar la situación en el norte de Siria y redefinir el equilibrio de las fuerzas en el noreste del país tras la ofensiva lanzada por Ankara tras la retirada de EEUU. Ambos acordaron que las tropas turcas y rusas realizarán patrullas conjuntas en el norte de Siria a menos de 10 kilómetros de la frontera. Ankara también cooperará con Moscú para el regreso de los refugiados sirios que ahora están en Turquía.

Entre otros asuntos pactados destaca el «compromiso de preservar la unidad política y territorial» del país árabe, así como garantizar «la seguridad nacional de Turquía», que reclama una «zona de seguridad» en su frontera. Erdogan lanzó una operación militar contra la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular (YPG), a la que califica de «terrorista», pero que ha sido apoyada por los países occidentales en su lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés). El líder turco apuesta por crear una ‘zona tapón’ a lo largo de toda la frontera turco-siria, de aproximadamente 30 kilómetros hacia dentro del territorio sirio, para evitar que los combatientes kurdos se acerquen a una distancia desde la cual Turquía quede a tiro de la artillería. Empezando en la medianoche del 23 de octubre, las policías militares siria y rusa se encargarán de liberar dicha franja de grupos kurdosirios en un plazo de 150 horas, según consta en el memorando de entendimiento de 10 puntos. Al salir de la reunión Erdogan anunció que las formaciones kurdas también deberán abandonar las ciudades de Tel Rifaat y Manbij.

Este viaje de Erdogan a Sochi, donde Putin tiene su residencia de verano, es sólo una muestra del creciente papel de Rusia como árbitro en esa zona del mundo. Para Putin el desafío reside en lograr para Asad todo el territorio posible, contentando a Erdogan con poco y respetando los derechos de unos kurdos que han hecho importantes aportaciones diezmando al Estado Islámico. Según declaró durante la rueda de prensa el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, la policía militar rusa y los guardias fronterizos sirios serán desplegados en el lado sirio de la frontera con Turquía desde la medianoche del miércoles por fuera de la zona de la operación militar de Turquía.

Putin y Erdogan acordaron también la necesidad de «luchar contra el terrorismo en todas sus formas» y contrarrestar las «tendencias separatistas» en el territorio sirio. Durante buena parte del encuentro, que duró más de seis horas, ambos estuvieron hablando a solas con la única compañía de un traductor.